La asertividad como habilidad social

Conoce su significado y cómo entrenarla

En los últimos años, la palabra asertividad se ha posicionado con fuerza como uno de los términos preferidos para referirnos a nosotros cuando hablamos de virtudes. De hecho, seguro que alguna vez la hemos utilizado en alguna entrevista de trabajo sin tener muy claro qué es la asertividad y qué implica.

En este artículo hablaremos de cuál es su significado y veremos cinco claves para ser más asertivo.

Asertividad y comunicación

En primer lugar, antes de pasar a la definición de asertividad, queremos poner algunos ejemplos de situaciones cotidianas que nos ayudarán a comprender mejor esta habilidad.

– Estás haciendo cola para ser atendido en una recepción y alguien se cuela. Te enfadas, quizás hagas algún comentario en voz baja, pero no te atreves a decirle nada y simplemente esperas.

– Alguien está haciendo una maniobra con el coche para hacer un cambio de sentido en una zona no permitida. Aunque tú alguna vez también lo has hecho, te alteras y empiezas a insultar o chillar al otro.

Llevas tiempo considerando que mereces un aumento de sueldo o una mejora de condiciones, pero no se lo planteas a tu jefe. Sin embargo, sigues aguantando las sensaciones de incomodidad.

Muy probablemente te hayas sentido identificado/a con alguno de los ejemplos. En cualquiera de estos casos deberías haber dicho lo que pensabas o quizás te has pasado de vueltas.

Muchos de nosotros, aceptamos pasivamente situaciones que nos generan incomodidad mientras que sentimos como perdemos el respeto por nosotros mismos. Hasta que a veces llegamos al límite y explotamos de ira y agresividad, lo que suele tener consecuencias mucho peores.

En cambio, hay una tercera manera de responder de forma respetuosa hacia ti y los demás. Una manera más eficaz que la simple pasividad o la peligrosa agresividad: la asertividad.

Asertividad definición

Así pues, la asertividad es una forma de comunicación que consiste en conocer los propios derechos y defenderlos, siempre respetando a los demás.

Como estrategia y habilidad de comunicación, la asertividad se sitúa en un punto intermedio entre las otras dos conductas que hemos ejemplificado: la pasividad en permitir que terceros decidan por nosotros o pasen por alto nuestros derechos; y por otro lado, la agresividad que externalizamos cuando no somos capaces de ser objetivos y respetar las ideas de los demás.

¿Se puede aprender a ser asertivo?

Aunque el primer autor que habló de asertividad, Andrew Salter, consideró que es un rasgo de personalidad y que algunas personas lo poseían y otras no, la realidad es que es un comportamiento que se puede aprender y mejorar.

Al fin y al cabo, ser asertivo se trata de una forma consciente de comunicar tus sentimientos sin dejarte llevar por las emociones. Para ello, es necesario desarrollar y entrenar lo que para nosotros en Virtud es básico: la consciencia. 

Saber quién somos, qué nos define, conocer nuestras habilidades y nuestros bloqueos, entrenar a identificar cómo nos sentimos, saber cuál es nuestro propósito… Nos ayudará a expresar nuestros derechos y nuestros sentimientos de forma coherente a nosotros mismos, retroalimentando la autoestima y la confianza.

Asertividad expresión de una sana autoestima

Por esta razón, la asertividad está intrínsecamente ligada al grado de madurez evolutivo de cada individuo y a los factores emocionales sujetos a la personalidad. De tal forma, que las personas cuya autoestima es elevada tienden a desarrollar un mayor grado de asertividad.

Es una forma de expresión congruente, directa y equilibrada, cuya finalidad es comunicar nuestras ideas y sentimientos o defender nuestros derechos sin herir o perjudicar, actuando desde un estado interior de autoconfianza, en lugar de la emocionalidad limitante típica de la ansiedad, la culpa o la rabia. Contar con un criterio propio dentro de la sociedad es indispensable para comunicarnos de una mejor forma.

5 técnicas para ser asertivo

A continuación, vamos a recoger algunas herramientas que te pueden ayudar a entrenar esta habilidad. 

1. Elimina pensamientos morales: Debes aprender a distinguir entre lo que sientes realmente con la imagen que crees que los demás esperan de ti. Por ejemplo: cuando un amigo te pide dinero pero no estás en disposición de poderlo dejar, en vez de pensar “Soy un mal amigo por no dejarle el dinero”, aférrate a tu motivo y exprésalo sin problemas “No puedo dejarte dinero porque económicamente me va mal”.

2. Entiende que la gente no puede leer tu mente: Un gran error de la gente pasiva es suponer que los demás saben qué está ocurriendo en su interior. De esta manera, consideran que el jefe se está dando cuenta de su incomodidad o esperan que el amigo sepa que no es momento de pedir dinero.

Si quieres que la gente tenga en cuenta tus deseos y necesidades, empieza por expresarlos claramente.

3. No olvides tu objetivo: Cogiendo el ejemplo de la motivación en el trabajo, imagínate que decides ir a hablar con tu jefe. Si sólo expones el problema, que no estoy motivado/a, lo que haces es traspasarle toda la responsabilidad a él o ella. Lo que decida tu jefe quizás te guste o no, porque le has dejado libertad para decidir.

Para ser asertivo no debes exponer tan sólo las situaciones, también debes dejar muy claro lo que quieres. Para ello, debes empezar por definir qué es lo que quieres y nunca abandonar ese objetivo.

Aunque la conversación se ponga tensa o la otra persona no te deje hablar, recuerda por qué estás allí. Recuerda que has empezado la conversación para valorar cambiar la tarde del viernes por más horas entre semana. Tu objetivo es ese, y no ganar la discusión.

4. Sé preciso: Una vez conozcas tu objetivo real, debes ser capaz de transmitir exactamente lo que quieres y no una vaga idea que deje abierta la interpretación de la otra persona. Si no la situación probablemente se te escapará de las manos.

Imagínate que entras a una zapatería, ¿Le dirías al vendedor simplemente que quieres unos zapatos?. En su lugar le pedirías algo más específico como unos botines, negros, de la talla 39, con suela de goma…

5. Habla desde hechos objetivos y no desde tu juicio: Es importante que empieces a desmenuzar los motivos concretos por los cuales estás comunicando un tema. Por ejemplo: no es lo mismo decir “tu texto tiene faltas de puntuación y de ortografía” a decir “este texto es una chapuza”.

De esta forma lograrás que tu comunicación sea más precisa y evitarás que la gente se pueda sentir agredida o juzgada.

La clave para la asertividad

Aunque hemos expuesto algunos consejos para la comunicación consciente, recuerda: si realmente quieres ser capaz de identificar esta fina línea entre lo que sientes y cómo lo dices de forma natural, empieza por un trabajo de ti mismo/a más profundo. Ganando seguridad en quién eres y qué quieres, podrás comunicar de forma mucho más asertiva sin renunciar a tus derechos.

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