¿Qué es el método Montessori?

Crianza respetuosa y educación positiva

“ Es que a mí eso de que jueguen sin aprender disciplina no lo veo. Luego cuando accedan a otro tipo de educación, no se van a poder adaptar. Tiene que aprender que no puede hacer siempre lo que se quiere. El niño debe aprender a estar quieto y atento al profesor. Sí, el método Montessori es eso que los niños juegan con juguetes de madera.”

Todas estas afirmaciones las he recibido cuando ha salido el tema «Montessori» en conversaciones con otros padres (o educadores). 

 Después de cursos, conferencias y mucha lectura, he aprendido que el método Montessori está muy alejado de estas afirmaciones. 

No digo que no pueda crear dudas y escepticismo, ya que es algo muy diferente al método tradicional y mucho más complejo. Lo diferente, da miedo y crea duda. Y más con algo tan delicado como el futuro académico de nuestros hijos.  

Por eso hoy, os traigo un post sobre los mitos alrededor del método Montessori. 

metodo montessori

El método Montessori

  • Respeto por el niño: María Montessori observó que los niños de 0 a 6 años tienen una capacidad de aprendizaje natural y espontánea. Es decir, los niños aprenden solos. Sobre todo si se les presentan los estímulos adecuados. De modo que se respeta en todo momento las decisiones, preferencias y ritmos del niño. De hecho, una de las máximas del método es «sigue al niño«

    Ejemplo: si el niño todavía no muestra ningún interés por las letras a los 3 años, no le propongas actividades de lectoescritura, porque no les va a hacer ni caso. Es más, al no estar preparado, le podría frustrar y «coger manía» a la lectura.

  • Aprendizaje por medio de los sentidos: No hay nada en nuestra inteligencia que no haya pasado por nuestros sentidos. Principalmente por nuestras manos. La mano envía información al cerebro, que la procesa y la devuelve a la mano. Así, con la manipulación, los conocimientos se aprenden mucho más fácilmente que intentando entender conceptos abstractos en una pizarra y explicados por un profesor. 

     

  • Mente absorbente: entre los 0 y 6 años la mente del niño es como una esponja capaz de absorber todo en su entorno (lo bueno y lo malo). Y cuanto más estímulos reciba, más riqueza de conexiones neuronales se crearán.

    Es decir, los estímulos que reciba en esta etapa, estructurarán la base del cerebro del adulto de mañana. Por ello es esencial ser muy conscientes de la calidad y cantidad de estímulos que recibe el niño. 

  • Periodos sensibles: Estos periodos son ventanas de oportunidad durante las cuales, el niño se muestra muy interesado por un aprendizaje concreto y lo repite constantemente. Los niños tienen una mayor sensibilidad para adquirir una competencia y por lo tanto, les será más fácil adquirirla. Una vez pasado este periodo, es mucho más difícil que la adquieran. De manera que hay que intentar aprovechar estas oportunidades de adquisición de conocimiento que surgen de manera natural.

    Por ejemplo, el periodo sensible del lenguaje va de los 0 a los 6 años. Durante este periodo el niño tiene muchísima sensibilidad a las percepciones vocales, a los movimientos de la boca, a los tonos, etc. Por eso le es muchísimo más fácil aprender un idioma nuevo en esta etapa. La falta de estímulos lingüísticos en este, nos llevaría a que el niño pudiese desarrollar problemas en el lenguaje

  • El adulto tiene un rol de observador e interviene lo mínimo: con el método Montessori, la educación no se centra en el adulto, sino en el niño. El adulto, propone actividades a los niños y les muestra cómo realizarlas, pero no interviene ni corrige (los materiales Montessori ya tienen «incorporado» el control del error, de manera que el niño se da cuenta él mismo de si se ha equivocado y puede autocorregirse).

    Así pues, la función del adulto es observar en qué periodo está cada niño e intentar guiarlo en la adquisición de conocimientos sin intervenir en exceso. Observa sus necesidades, capacidades e intereses y ofrece oportunidades de trabajo adecuadas a él. 

  • Autonomía: una de las máximas de Montessori es “ayúdale a hacerlo por sí mismo”. El objetivo del método Montessori es conseguir desarrollar el máximo potencial de cada niño, darle la capacidad de elegir en función sus pasiones e intereses. Cualquier ayuda innecesaria que se preste al niño, se considera un obstáculo en el aprendizaje

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Creencias y mitos sobre el método Montessori

«Buff.. esto es una educación moderna se ha puesto de moda ahora«.

Bueno… Moderna, moderna, lo que se dice moderna, no es… El método Montessori empezó a fraguarse en el siglo XIX y en 1912 se publicó el primer libro sobre el método. Desde entonces, se han estado aplicando las directrices de este modelo educativo en todo el mundo. De hecho existen más de 30.000 colegios Montessori.

«A mí me han criado con el método tradicional y he salido la mar de bien.»  

Tal vez a ti te fue bien, pero he visto muchísimo abandono de los estudios y muchísimo fracaso escolar. De hecho, es una realidad.

Que haya personas que les ha ido bien con el método «tradicional» no implica que no podamos evolucionar, mejorar, experimentar nuevas formas de hacer. Si con lo que ya tenemos, no nos va demasiado bien ¿por qué no experimentar con otros modos de hacer? 

Ten en cuenta que en materia de educación, se usa el mismo método desde hace siglos. Un método basado en introducir conocimientos en la mente del alumno y evaluar si los ha conseguido retener en su memoria. El método tradicional intenta que todos los alumnos encajen en el mismo molde, sin tener en cuenta las diferencias individuales de cada uno. Quién no encaja, se supone que no sirve y se le trata de «inútil» o de que «tendrá poco futuro».Con el método Montessori, se intenta conseguir desarrollar el máximo potencial de TODOS los alumnos

«El niño tiene que tener disciplina, con esto de hacer lo que quieran, no aprenden».

Dentro de la oferta de actividades, el niño puede escoger cuál quiere realizar, pero siempre existen unas normas y límites que deben cumplir (tratar el material con cuidado, dejarlo en su sitio al terminar, hacer un buen uso del mismo…). 

Que el niño elija qué área quiere trabajar y con qué material, no implica que no aprendan. Implica que van a aprender de manera mucho más sólida ya que van a tener una motivación interna. Van a desarrollar la responsabilidad, la capacidad de decisión y elección, así como reglas de conducta que deben comprometerse a cumplir. 

Se dice que en este tipo de educación «los niños no hacen lo que quieren, sino que quieren lo que hacen«. 

«No podemos aplicar Montessori porque es caro.»

El método Montessori, al no ser la pedagogía utilizada a nivel estatal, solo puede aplicarse en colegios privados. Y por lo tanto, sí (para que nos vamos a engañar), para la población media es caro llevar a los niños a una escuela Montessori, porque va a ser en una escuela privada. Para que te hagas una idea, los colegios que yo he mirado van de los 500€ a los 900€. Al mes.

Y sí, los materiales «oficiales» son también caros. Pero eso no quiere decir que no puedas aplicar los principios del método en tu casa y hacer materiales tú mismo. 

Recuerda que el método Montessori es más que una pedagogía, es una filosofía en que el niño es el protagonista del aprendizaje, y para ello no necesita ir a colegios especiales ni utilizar material específico. Puedes aplicar Montessori en tu casa sin necesidad de gran inversión de capital. 

«Pero he oído que, en realidad, es muy estricto y que limita la libertad del niño.»

Respecto a otras metodologías, sí que puede ser «más estricto» ya que es el adulto quien le ofrece los materiales con los que trabajar al niño y le muestra el modo en que puede usarlo. Hay otras metodologías que permiten al niño más libertad. 

Hay un contenido curricular prefijado y unos objetivos que debería de alcanzarse. Eso sí, siempre respetando los intereses y el ritmo del niño. No podemos olvidar que María Montessori era doctora e ingeniera, es decir, esta metodología está basada en en el método científico. 

«¿Y qué va a pasar cuando accedan a otro tipo de educación? No se van a poder adaptar.»

Normalmente, los niños educados mediante el método Montessori, son niños autónomos y muy capaces, lo que conlleva a una alta autoestima y una alta capacidad de adaptación. Son niños preparados para ser autocríticos, para cuestionarse, hacerse preguntas… De hecho, a partir de los 6 años, hay aprendizajes que deben desarrollarse con algunas clases magistrales. 

Además, normalmente cuando pasan a una educación más «tradicional», neurológicamente están más preparados para poder atender a un profesor y no necesitan tanto el movimiento.

«Con el método Montessori, irán atrasados curricularmente.»

Todo lo contrario. Con el método Montessori bien aplicado, los niños pueden ir incluso más allá. Mediante la manipulación de objetos concretos pueden pasar a ideas abstractas de manera mucho más rápida y sencilla que en la educación tradicional. 

«Bueno, el método Montessori le irá bien a algunos niños pero no a todos.» 

Es evidente que todos los niños son diferentes, pero al trabajarse en base a las motivaciones intrínsecas de él y en base a sus preferencias, es aplicable en todos los niños. En todo caso, somos los adultos quienes contamos con unas ideas fijas y nos cuesta cambiar la manera de estructurarlas. 

Está claro que si quieres que tu hijo crezca en un ambiente más competitivo y destaque por sus calificaciones, no es el método más apropiado para ti (como padre). Sin embargo, es un método ideal para que los niños aprendan a responsabilizarse, a tomar decisiones, a cooperar y trabajar en equipo y a ser independientes y autónomos.

«¿Y cómo lo evalúan? Así no se puede saber si están alcanzando las competencias.»

Cierto, no hay exámenes. Un examen no te va a garantizar el aprendizaje (memorizar y escupir en el papel) pero sí que promueve la competitividad entre alumnos, y la frustración si no se ha conseguido sacar la nota esperada. Montessori promueve la cooperación y la motivación interna del niño. Para ver si el niño está aprendiendo, solo hace falta observar.

Así pues, Montessori es para todos los niños, pero no para todos los padres.

Si aún no estás muy convencido, te invito a que le des clic a este enlace y veas cómo se comporta una niña de 2 años en el momento de la comida sin ningún adulto que le esté ayudando o dando indicaciones.

Silvia Polo

– Graduada en psicología con mención clínica por la Universidad de Barcelona.
– En continua formación en disciplinas positivas y pedagógicas alternativas.
Escritora del blog www.mamacontacones.com

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