Las competencias que buscan las empresas

Las sombras de la demanda

En la última década, la importancia del bienestar de las personas dentro del entorno organizacional ha aumentado de forma considerable. Si hace una generación se hablaba únicamente de administración de recursos humanos, ahora se desarrollan conceptos enfocados a valor como formación, desarrollo de talento, liderazgo, motivación e incluso departamento de la felicidad.

Este movimiento ha ido creciendo juntamente con la necesidad de consciencia y de la lucha por el bienestar físico y psicológico, intrínseco en el actual estilo de vida. Gracias a este desarrollo, el abanico de términos para hablar de competencias, se ha ampliado. De este modo, ya no se habla sólo de las habilidades o conocimientos necesarios para desarrollar un puesto concreto, sino que las empresas tienen en cuenta cómo la persona procesa la información a nivel psicológico, traduciéndose en aptitudes y actitudes concretas.

En este artículo hablaremos de qué buscan las empresas y cómo adecuarlo a quién somos.

Las competencias de moda en los trabajadores

Vamos a exponer algunos ejemplos:

  • Iniciativa: convertir las ideas en acciones sin esperar una orden (y sin cruzar la fina línea de tus superiores sea dicho también).
  • Creatividad e innovación: Crear e innovar con nuevos métodos para realizar el trabajo. 
  • Trabajar en equipo: tener un carácter colaborativo, comunicativo y con el hábito de compartir.
  • Flexibilidad al cambio: aptitud de saber adaptarse a diferentes situaciones.
  • Pasión: Actitud de fuerza y energía.
  • Actitud positiva: Ser capaz de sacar lo mejor incluso en las peores situaciones.
  • Solución de problemas: tener la capacidad de encontrar soluciones eficientes por ti mismo/a.
  • Responsabilidad: el hábito de ser puntual, hacerse cargo de las situaciones…

Habiendo definido algunas de las competencias, damos cuenta que todas hacen referencia a aspectos que tienen que ver con la configuración psicológica, es decir, cómo somos.
Por consiguiente, debemos inferir que todas ellas son intrínsecas a la persona, y por lo tanto, son manifestadas tanto en un entorno laboral como personal. De lo contrario, estaríamos hablando de diferentes roles que asume la persona según el ambiente, y esto conlleva otro tipo de problemas psicológicos de los cuales ya hablaremos en otro momento.

De este modo, si hablamos de configuración psicológica, ya no solo estamos hablando de las competencias profesionales, sino que debemos tener en cuenta toda la información subjetiva que estructura la identidad de una persona: las experiencias pasadas, los recuerdos, las vivencias, la crianza, el contexto cultural, los traumas, las relaciones sociales… Que configuran cómo procesamos la información (aptitud) dando lugar a una manera u otra de gestionar las situaciones (actitud).

Cuanto más, mejor.

Así pues, al no ser características técnicas, se asume o se pretende que toda persona, sea cual sea su posición, debe ser capaz de desarrollar todas estas competencias psicológicas.

Las exigencias de las empresas traspasan los aspectos puramente del oficio, exigen un trabajo personal. Y no me malinterpretéis, es fantástico pero no es tan fácil.

Según una encuesta de Adecco, el 75% de los españoles en edad de trabajar refieren no haber conseguido su propósito laboral. Es más, el 63,4% de la población confiesan no haber alcanzado el propósito de su vida. Y aunque el número de personas que refieren tener claro su propósito vital es alto, la realidad es que los resultados no dicen lo mismo.

La frustración y la ansiedad por no ser el candidato perfecto

Conocer qué buscan las empresas y llegar a dominar cada una de las áreas psicológicas que demandan, requiere un nivel de consciencia y trabajo interno arduo. No basta solo con entender el significado de lo que se pide y ponerlo en práctica en el trabajo. Requiere de que la configuración psicológica de la persona esté alineada y trabajada. De tal forma que las competencias personales dejen de serlo, y pasen a ser virtudes personales.

Sólo se consigue el éxito cuando eres capaz de mantener estos atributos en cualquier ámbito personal y profesional.

En una sociedad globalizada donde la información viaja a la velocidad de la luz, al igual que los estímulos, el tiempo de reacción y de aprendizaje de una persona se reduce. Estamos expuestos a una infinidad de términos que, al no tener tiempo de estudiarlos y hacerlos nuestros, los adoptamos tal y como se nos presentan. Provocando ansiedad y frustración al perseguir una imagen mental estipulada de aquello que nos demandan, y que no coincide con lo que somos, hacemos o sentimos.

Identificar qué atributos nos definen, nos dotará de la seguridad para defender nuestra posición dentro de una empresa, la perspectiva para saber qué aspectos podemos mejorar y la tranquilidad necesaria para disfrutar del proceso de maduración en el trabajo adecuado.

Qué buscan las empresas

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