¿Coaching o psicología?

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En la última década hemos experimentado un auge del interés hacia las prácticas y técnicas que propician un desarrollo o evolución del individuo. Éstas van desde aquellas relacionadas con el budismo y la atención plena como es el mindfulness, hasta terapias relacionadas con la conducta verbal como son las Contextuales. Aunque sin lugar a dudas, la disciplina que ha irrumpido con mayor fuerza es el Coaching.

En este articulo trataremos de arrojar luz sobre las diferentes visiones que hablan del funcionamiento de la mente con el propósito de facilitarte la elección de un profesional u otro. Verás que la decisión reside en el qué y no tanto en el cómo.

La curiosidad por la psique y sus componentes nos trae de cabeza (nunca mejor dicho) desde hace siglos. Encontramos explicaciones espirituales y místicas –para ese entonces– como son el dualismo entre cuerpo y alma de Platón, o la distinción entre la sustancia corporal donde se ubicaban las pasiones y la consciencia en la que, según Descartes, residía el intelecto. Todas ellas trataban de separar y ubicar procesos mentales aparentemente antagónicos.

Con la metodología empírica cogieron forma algunos contenidos de base psicológica, caló con fuerza la idea de que la única respuesta a nuestro conocimiento radica en aquellos procesos medibles y cuantificables que percibimos y gestionamos con los sentidos, lo que W. Wundt etiquetó como consciencia inmediata. Se consideraba que todas aquellas ideas débiles y poco claras eran depositadas en un almacén denominado “Inconsciente”, un espacio pasivo que no interactuaba con ningún aspecto de la conciencia según la psicología fisiológica.

Fue gracias a los estudios de hipnosis de S. Freud que se dio un papel activo e inherente al inconsciente: Un espacio donde se guardan –o se representan– acontecimientos que sin duda determinan nuestro comportamiento. Aunque es famosa su visión negativa de este espacio, más tarde autores como W. James, A. Adler o C. G. Jung dieron cuenta de la importancia de los contenidos del inconsciente para un desarrollo evolutivo estable del individuo.

Como podemos ver hay concepciones que parten de la premisa –y centran todo su desempeño– en que los únicos aspectos psicológicos que se pueden trabajar son aquellos cuantitativos y cualitativos de la conducta. Terapias como podrían ser la cognitivo-conductual, la positiva, la contextual o, también, disciplinas como el coaching que dirigen la mente de la persona hacia el futuro partiendo del momento presente. Preguntan qué, para qué y cómo, alejándose del por qué. Indagan o trabajan en la consciencia para corregir o crear patrones de conducta que dirijan nuestra energía hacia la consecución de objetivos observables a corto plazo.

En lo relativo a la indagación del inconsciente, existen disciplinas como el psicoanálisis, la psicología evolutiva o la psicología del yo. Todas ellas conforman la psicología profunda. Éstas tratan de acceder al inconsciente para desvelar aquellos recuerdos o experiencias que de alguna manera están interfiriendo en el escenario de la consciencia presente. Inevitablemente interfieren en nuestra conducta mediante episodios incongruentes para el espectador y que responden a la clásica expresión ¿Qué mosca le habrá picado?
Analizando la percepción que tuvimos de estas sensaciones o sentimientos pasados y llevándolos al terreno de la consciencia, podemos volver a edificar en sentido positivo. Estos procesos inconscientes dejarán de secuestrar energía cerebral, permitiendo la construcción a largo plazo de nuestro futuro mediante la fijación y posterior consecución de objetivos. Nuestra evolución.

De este modo, teniendo claro qué necesitas, sólo debes buscar las herramientas –y  por ende al profesional– oportunas para llegar hasta tu propio progreso y bienestar.

Ante una voluntad clara de progreso, disciplinas como el coaching pueden ser el aliado que más garantías otorgue a tu evolución. Aunque si ante la misma voluntad de progreso existen en ti sensaciones de confusión, dudas, miedos o incluso inseguridades aparentemente irracionales, quizás sea recomendable un tipo de herramienta orientada a trabajar tu inconsciente, un proceso guiado por un profesional especializado en psicología profunda.

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