Profecía autocumplida: Mi propio fracaso

Profecía autocumplida: mi propio fracaso

La habilidad humana para auto-boicotearnos

Desde hace años se lleva cuestionando hasta dónde llega el poder de la mente. Hipótesis sobre la curación de enfermedades mediante la consciencia, atracción de bienes con tan solo evocarlos en la mente, incluso mover objetos.

Todas ellas, por ahora, inferencias sin base científica, excepto el fracaso. Recrear una imagen catastrófica en nuestra mente, puede llevarnos a buscar ese destino sin darnos cuenta.

En este artículo hablaremos del proceso por el cual nuestro cerebro nos puede llevar a labrar nuestro propio fracaso o como se dice en psicología, hablaremos de las bases fisiológicas de la profecía autocumplida.

profecia autocumplida

¿Qué es la profecía autocumplida?

La profecía autocumplida se trata de la habilidad del cerebro para trazar -de forma más o menos eficiente- estrategias que nos otorgan el poder de llegar hasta una imagen mental concreta. Eso sí, el cerebro no distingue entre una imagen negativa o positiva.

Cuando vamos andando por la calle sin prestar atención y con prisas, y nos aparece en la cabeza la frase «no me quiero tropezar y caer», inconscientemente recreamos en nuestra mente la imagen de nosotros cayendo. Es automático, de la misma forma que si te digo árbol, pensarás en uno en concreto. 
En este momento, el cerebro reúne las variables para hacer realidad tus deseos y seguidamente tropezamos.

Otro ejemplo sucede cuando queremos comprarnos un coche o cuando una mujer se quiere quedar embarazada. ¿Nunca te ha pasado que de golpe para que todo el mundo tiene ese coche?. En el momento que le dices a tu cerebro qué quieres, este se pone en marcha para estar atento a aquellas percepciones que te acerquen a ello.

Una gran herramienta sujeta al circuito cerebral de la recompensa que nos incentiva y nos orienta a buscar y encontrar aquello que más nos motiva o nos gusta.

profecia autocumplida y fracaso

Profecía autocumplida y el fracaso

Aún así, en alguna ocasión nos ha pasado que la realidad de los resultados difiere de lo que imaginábamos o queríamos, provocando comúnmente sensaciones de frustración. 

Así pues, el nivel de sentimiento de frustración es proporcional a las diferencias que hay entre la expectativa de lo que se esperábamos y la realidad (entendiendo la realidad como un conjunto de percepciones y sensaciones subjetivas).

¿Qué puede suceder en el transcurso del camino que nos impide conseguir lo que me proponía?: Inestabilidad en la imagen mental de lo que quiero conseguir. 

Tenemos que ser capaces de ver aquello por lo que nos vamos a movilizar, invertir energía y tiempo y, sobretodo, vernos a nosotros mismos en dicha situación.

Limitaciones, miedos, experiencias pasadas, complejos, dudas, falta de confianza en nosotros mismos… Provocan escenarios alternativos en nuestra mente que se presentan de la misma forma que nuestro sueño, confundiendo a nuestro cerebro.

Aunque la duda solo aparezca un segundo, esa imagen incentivará al cerebro a reunir las herramientas para conseguir dichos escenarios fatalistas. 

Vamos a hacer un ejercicio: piensa en la última vez que tuviste sensación de fracaso aún habiéndote esforzado para conseguir tu objetivo. Una entrevista laboral, un proyecto, una relación… 
Cierra los ojos y revive el momento, recuerda la situación, el objetivo, la/s persona/s, tus sensaciones, tus pensamientos…

¿Lo tienes? Perfecto, ahora ¿Serías capaz de poner la mano en el fuego de que en ningún momento, durante el camino, dudaste un solo segundo de que saldría todo bien? Y si apareció la duda o el miedo, ¿permitiste que esa sensación se apoderase de ti?

Empieza a tomar control de tu mente y construye las bases de tu propio éxito.

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