Estómago y nervios

Estómago y nervios

Cómo controlar un estómago nervioso

Detrás de la frase “se conquista con el estómago” hay una gran verdad. Y es que durante años, numerosas investigaciones han corroborado que nuestro estómago es nuestro “segundo cerebro”.

El intestino humano, tiene más neuronas que la espina dorsal y además actúa independientemente del sistema nervioso central. Es decir, no necesita de las órdenes del cerebro para funcionar.

Es de esperar, que un órgano tan complejo pueda influenciar más de lo que creemos en nuestro bienestar.

En este artículo hablaremos de la importancia del aparato digestivo y de cómo calmar el estómago nervioso.

estomago nervioso

Estómago nervioso

¿Eres de los/las que cuando tienen hambre se ponen de mal humor? Quizás no te suele pasar pero seguro que conoces a alguien que se transforma en un ogro. 

Según un estudio de la revista Science, se tiende a un comportamiento más agresivo cuando se tiene el estómago vacío. Una de las razones es que nuestra dieta es la principal fuente de triptófano, un aminoácido necesario para producir serotonina, la hormona del bienestar. Si la ingesta disminuye, también lo hace el triptófano y la serotonina, incrementando la agresividad.

Teniendo en cuenta este dato, los médicos tienen cada vez más claro que el estómago influye en nuestro estado de ánimo, carácter y hasta en el ritmo de sueño.

Pero, ¿qué conexión existe entre los síntomas digestivos y los estados mentales? Dentro del aparato digestivo existen multitud de terminaciones nerviosas de igual importancia que las que pueden constituir el sistema nervioso central. Por lo que el estómago contribuye a la formación de ciertas sensaciones y tiene un papel clave en los síntomas.

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Así pues, teniendo en cuenta la importancia de este “segundo cerebro” independiente, debemos tener en cuenta orígenes sintomatológicos más allá de los físicos tales como intolerancias, alergias, hernias…

Retomando el tema de la serotonina, el mayor enemigo de ésta es la hormona que se genera a causa del estrés: el cortisol. El cortisol elimina la serotonina. Si los niveles bajos de serotonina provocan algo tan complejo como la depresión, cabe esperar que también queden afectadas otras funciones y estructuras orgánicas como el estómago. 

Esto son algunos de los posibles síntomas del estómago nervioso

  • Dolor o malestar del estómago.
  • Distensión abdominal: o lo que es lo mismo, hinchazón de la barriga. Comúnmente al inicio del día no es tan evidente, pero a medida que van pasando las horas la barriga se va hinchando hasta el punto de ser difícil abrochar el mismo pantalón. La distensión suele provocar incomodidad al estar sentado.
  • Descomposición: normalmente las personas que sufren de gastritis nerviosa son propensas a padecer de deposiciones blandas o líquidas. No tiene por qué ser continuo, pero si se da sin motivo aparente y de forma recurrente, puede ser un síntoma causado por nervios.
  • Acidez: sensación de quemazón en nuestro sistema digestivo que puede volverse especialmente desagradable en picos de mucho estrés.
  • Malestar situacional: el rasgo más característico para determinar si estamos hablando de una somatización emocional es la inestabilidad de los síntomas. De tal manera que estos aparecen en momentos de estrés y desaparecen en momentos distendidos como las vacaciones.
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Cómo calmar el estómago nervioso

Problemas, como la ansiedad, el estrés o la frustración, si no se trabajan, pueden cronificarse y tener como efecto secundario este tipo de malestar.

Si los problemas psicológicos/emocionales subyacentes se resuelven, es posible que los síntomas de la enfermedad pasen a ser solo puntuales. Por el contrario, si la ansiedad está a la orden del día, es posible que la gastritis nerviosa también se cronifique, de ahí que sea un problema que se deba abordar desde una perspectiva psicológica.

Debido a que este trastorno del funcionamiento estomacal está provocado por problemas emocionales, es importante combinar varios enfoques en la intervención. En general, los tratamientos deben enfocarse en tres variables: ayuda médica, gestión de las emociones y cambios en la dieta.

Por gestión de las emociones no nos referimos a leer el libro de Goleman sobre inteligencia emocional, ni a tener que ser positivo siempre. De hecho obligarnos a sentir una sensación contraria a la que realmente sentimos, agrava el problema, y lo peor de todo, a veces no somos conscientes de que enmascaramos las emociones.

Es necesario identificar aquellos pensamientos o emociones que nos solemos guardar y bloquear. Para ello el primer paso es aceptar esa parte de nosotros más “negativa”, permitirte descubrirte con tus luces y sombras, y a partir de ahí reconducir esas emociones a crear cosas positivas y de provecho.

En esto consiste ser consciente. 

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