¿Por qué no encuentro la pareja ideal?

Averigua qué te aparta de este objetivo

Aunque nos queramos convencer de que el amor surge de forma natural e inesperada, esta explicación poco mitiga nuestra angustia cuando nos vemos sumergidos en un ir y venir de citas. Intentos frustrados de inicios de relaciones o incluso, ante la incapacidad, tan siquiera, de cruzar el umbral de amigo/a ante las diferentes personas que nos atraen.
Como seres sociales que somos, el amor afecta directamente a nuestro bienestar. Por ello, dejar que este sentimiento esté a merced del albedrío, nos puede provocar frustración e impotencia ante la pregunta ¿Por qué no encuentro la pareja ideal?.

¿Cómo sé cuando es mi pareja ideal?

En primer lugar, antes de irnos al último punto y hablar de una persona concreta idónea para nosotros, tenemos que partir de la base que ésta será una proyección de aquello que queremos y a veces odiamos (motivo de las relaciones tóxicas).

Partir de la premisa que debemos responsabilizarnos del fracaso en nuestra búsqueda del amor, es el primer acto de rendición. Tragarse el orgullo para dejar de poner excusas como la que da título a este artículo, es un acto de valentía que dará lugar a cambios.

Principales problemas para encontrar pareja

  • El rol de víctima: Primero de todo es necesario abandonar la excusa de ser desdichado/a en el amor. Estar en este círculo vicioso pesimista, no sólo puede alejar a las personas que ven en el amor una manera de disfrutar la vida -que es de lo que se trata-; sino que puedes atraer aquellas que ven en ti, normalmente de forma inconsciente, a la figura que cuidar y adoptar.
    Intentar dar lástima para generar atracción da como resultado un efecto totalmente contrario al deseado.

  • No saber qué quiero: Antes de valorar si eres incapaz de dar con la persona indicada, ¿te has planteado alguna vez qué quieres?. A riesgo de parecer una pregunta evidente, muchas personas inician relaciones por una simple atracción física y hormonal. Sin la capacidad de poner en duda si las características de la otra persona encajan con las nuestras. Básicamente por que no sabemos qué nos define. Esto nos lleva al siguiente punto.
  • Nivel de autoconocimiento: A mayor grado de definición de uno mismo, mejor podremos identificar lo que nos hace sentir bien. Primero de todo, hay que hacer un trabajo de consciencia. Sólo siendo capaces de identificar nuestras virtudes y aceptar también nuestros defectos, podremos identificarlo en los otros. Por ejemplo: si has identificado que eres una persona callada y disfrutas escuchando, quizás te sentirás mejor con una persona más habladora. Forzarte a estar con una persona callada simplemente porque la quieres, es forzarte a aguantar situaciones de malestar. Poniendo fecha final a la relación o fecha indefinida a tu incomodidad.
  • Clasificar los sentimientos: En ocasiones, ante el deseo de experimentar el amor de cuento de hadas, nos dejamos llevar por el aumento hormonal. Sin parar a pensar qué es exactamente lo que estamos experimentado. Nos vemos como pollo sin cabeza, creando amores platónicos y no correspondidos durante toda la vida.

    El psicólogo estadounidense Robert Sternberg entendía el amor como una relación interpersonal definida por tres componentes: intimidad, pasión y compromiso. Así pues, según la combinación de estos tres componentes, podemos clasificar diferentes tipos de amor: cariño, encaprichamiento, amor vacío, amor romántico, amor sociable o de compañía, amor loco o amor consumado.
    Entendiendo que existen diferentes tipos de amor, podremos definir qué tipo de relación tenemos con cada persona, más allá del simple sentimiento de una conexión “especial”.

    influencias sociales

  • Las expectativas: A veces, agonizamos ante la eterna espera de aguardar el momento que pensemos: “es LA persona”, como en las películas románticas. Posiblemente, estamos esperando una sensación que no tenemos ni idea de cuál es exactamente. Sería como comprometerse a encontrar un Uakari, ¿Sabrías por dónde empezar a buscar?.
    Por otro lado, también debemos tener en cuenta la huella de relaciones anteriores. Muchas veces buscamos en otras personas aquello que nos hacía sentir una en concreto. Sin parar a valorar que quizás la relación no fue bien justamente porque las características entre la pareja no casaban.
  • Asunción de arquetipos: Por último, y no por ello menos importante, tenemos que tener en cuenta todos los escenarios con los que la sociedad nos bombardea. La pareja tiene que tener aficiones comunes, una buena relación es aquella que siempre es feliz, la diferencia de edad cuenta, la persona debe trabajar de lo que le gusta y ganarse la vida, tiene que gustarle los niños, si quiere una relación abierta es que no te quiere, si no acepta el matrimonio es porque no le gusta el compromiso, ¿Aún no tienes novio/a?…

CONCLUSIÓN

Aunque hemos hablado del impacto de la sociedad como última consideración para encontrar la pareja ideal, primero de todo debemos despojarnos de toda moralidad social. Plantearnos si queremos una pareja, si queremos tener varias, o por el contrario, si preferimos quedarnos solos, y no sentirse mal por ello.

Para esto, es necesario partir de un autoconocimiento y de identificar aquello que de verdad nos hace sentir bien. Una vez estás seguro o segura de quién eres, puedes empezar a definir qué quieres. Y, sobretodo, puedes luchar contra todas aquellas ideas sociales que te generen frustración o ansiedad por no seguirlas. Empezar a escribir tu propia historia de amor.

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