El miedo no existe

Se consciente del origen de tu miedo

Ahora que hemos logrado captar tu atención, te pedimos disculpas por mentirte. El miedo es algo real. Es una emoción básica que, explicada de forma simple, tiene lugar en nuestro cerebro más primitivo o sistema límbico.
En gran medida, esta emoción está regulada por nuestra amígdala mediante la oxitocina. Esta hormona nos permite, entre otras cosas, generar empatía hacia nuestros semejantes y evitar las reacciones de agresividad, huida o paralización que produce el miedo ante un riesgo inminente.

Según la interpretación conductista de la psicología, el miedo es una emoción aprendida a través del condicionamiento negativo. Tal y como veríamos en el experimento Little Albert (J.B. Watson).
Por el contrario, la psicología profunda lo atribuye a un complejo inconsciente, de acuerdo a las teorías de Carl G. Jung.

Tomando nuestra experiencia como base, el miedo sería causado por una imagen que únicamente existe en escenarios futuros, anticipando sus efectos al momento presente. Si consideramos el pasado como única realidad existente, tampoco podríamos hablar de miedo.

Tras esta suposición, podríamos afirmar que el miedo no existe debido a que forma parte de un escenario futurible que desconocemos cuán probable es que llegue a suceder.

Sabemos que el miedo es una emoción y su función biológica es activar los mecanismos de defensa que garanticen nuestra supervivencia ante una situación de riesgo.

A nivel psicológico, activar dichos mecanismos únicamente nos provocaría un desgaste energético injustificado. Debido a los efectos que se generan a partir del estrés, consecuencia directa del miedo.

Queremos hacer acopio de la tan famosa frase de los seminarios de desarrollo “la magia sucede cuando sales de tu zona de confort”. Si entendemos esta “zona de confort” como el escenario de máxima eficiencia energética de nuestro cerebro, es fácil suponer que al salir de ésta, se produzca una situación de ansiedad adaptativa a causa del desconocimiento. En consecuencia, nos puede llevar al miedo e incluso a la neurosis. 

Es muy importante entender que es normal sentir sensación de vértigo o ansiedad adaptativa, así que tranquilo/a. La biología cerebral nos da la respuesta. Sin una auténtica motivación –del latín motivus o motus, que significa causa del movimiento–, tu cerebro siempre preferirá mantenerse en esa zona conocida.

Para mitigar el efecto, encuentra las “causas de movimiento” que justifique la energía extra que tu cerebro deberá utilizar. Para crear las nuevas conexiones neuronales y, de esta forma, éstas forjarán los hábitos que te llevarán a salir de la situación de la que “deseas moverte”.

Nuestra biología también lleva consigo la adaptación, y los humanos tenemos esta capacidad especialmente desarrollada ante nuevas circunstancias –tal y como asienta empíricamente Viktor Frankl en “El hombre en busca de sentido”–. Esta adaptación implicará buscar nueva información: leer, formarte, encontrar mentores… Con el único objetivo de minimizar la ansiedad adaptativa hasta llegar a la nueva situación deseada.

Respondiendo a las causas psicológicas del miedo ya comentadas, deberías resolver todos aquellos condicionamientos que puedan llegar a producir esta emoción ante la nueva situación. Y, sobretodo, resolver todos los complejos inconscientes que te estén llevando a un trauma. Éste, en la mayoría de casos, será el responsable del estancamiento en tu evolución. 

El miedo solamente existe en el pasado y lo estás proyectando hacia el futuro, boicoteando tu propio desarrollo.

Aunque sea real a nivel neurofisiológico y tu cuerpo se prepare para afrontarlo, es ineficiente que avances sin resolver la causa del miedo. Pues estarás yendo en contra de la programación biológica de tu cerebro.

Sientes miedo a causa de la interpretación que tu cerebro realiza suponiendo el resultado de aquello que te dispones a hacer. Basándote en una información que un día sentiste como negativa.

Te recomendamos que pares, analices la situación y busques identificar y resolver aquello que te provoca el miedo. Evitarás actuar con agresividad injustificada, huida hacia delante o paralización ante la situación. 

Una vez resuelto, el miedo no existirá. Afrontarás tu evolución de una manera positiva, eficiente y focalizando tu energía hacia aquello nuevo, sin preocuparte por justificar o tapar el pasado.

Miedo

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