Crianza respetuosa: Los límites

Cómo aplicar límites en la crianza positiva

En este post quiero explicarte cómo poner y gestionar los límites basándonos en la crianza respetuosa y la disciplina positiva.

Se confunde mucho la disciplina positiva con la permisividad, y no. No es lo mismo. Las personas que aplicamos este tipo de crianza, sabemos que no es respetuoso no marcar límites al niño. No poner límites (o su contrario, ser demasiado autoritario y estricto) puede crear problemas en el desarrollo de la personalidad del niño. 

La permisividad, el no poner límites, el dejar toda la libertad de decisión al niño, me parece que roza la negligencia. Los niños no pueden ni deben pensar que pueden hacer lo que quieran sin que haya una consecuencia. Claro que pueden tener libertad, pero siendo conscientes de que todos sus actos siempre tienen un resultado. Y somo nosotros, los adultos quienes tenemos la responsabilidad de guiarlos en el aprendizaje de las normas y límites para que puedan adaptarse a la sociedad.

Pero los límites en la crianza respetuosa y en la disciplina positiva, son bastante diferentes a los límites de la educación más tradicional y por eso hay mucha confusión. 

crianza respetuosa limites

¿Qué son los límites?

Según la crianza respetuosa, son un conjunto de reglas y normas que garantizan la seguridad del niño, la convivencia y estimulan su desarrollo y autonomía. Tienen mejor resultado que los límites impuestos porque el niño se siente involucrado y tenido en cuenta, se siente respetado y querido de manera incondicional. 

Según la educación más tradicional, son un conjunto de reglas que se imponen para tener un mejor control de lo que sucede. ¿Y qué sucede cuando se imponen reglas?, ¿qué sucede cuando se intenta controlar a las personas? Normalmente, cuando intentan imponernos normas para controlarnos, sin tenernos en cuenta, nos causa enfado y rechazo. Lo mismo le pasa al niño. 

Así que lo primero de todo, debemos dejar claro que si queremos poner límites siguiendo los principios de pertenencia de la crianza respetuosa y la disciplina positiva, no debemos tener miedo a modificarlos, adaptarlos e incluso (si es posible) consultarlos con nuestros hijos.

crianza respetuosa crear limites

¿Cómo construir los límites?

1. Limita los límites. A veces, creemos que cuantos más límites, mejores padres vamos a ser. Más controlado estará el niño y mejor se comportará. Y nada más lejos de la realidad. Hay niños que tienen tantos límites, que a veces les es absolutamente imposible recordarlos todos, no es que te quieran desafiar, simplemente los olvidan. 

Pero… ¿cómo decido qué límites son realmente necesarios?

Límites relacionados con la seguridad (de uno mismo y otros): no tocar enchufes

Límites relacionados con el respeto (por sí mismo y a otros): no se debe pegar

Es decir, si estás planteando un límite solo para mostrar quién tiene “el poder” (por ejemplo, «ahora tienes que echarte una siesta porque lo digo yo«) , tal vez no vale la pena plantear ese límite. Así que el primer paso es preguntarse si realmente el límite que quieres plantear es importante. ¿Vale la pena lidiar con los conflictos que pueden surgir, si el niño desafía el límite.

2. Anticipa los límites. Siempre que sea posible, discute los límites con anterioridad, en un momento calmado. Si el niño en un momento de rabia, te pega, no vas a poder hacerle entrar en razón y conseguir su cooperación. Lo mejor es que cuando esté calmado, le recuerdes o expliques por qué no se debe pegar a los demás, a pesar de sentir rabia o frustración.

3. Es bueno que los limites deban cumplirse (en la medida posible) por toda la familia. Es muy feo decirle al niño que no puede beber Coca Cola mientras tú te estás bebiendo un vaso del tamaño copa balón, con hielo y limón. Sin embargo, si el límite es que la familia puede tomar un vaso de coca cola el fin de semana, seguramente, sea más fácil acatarlo.

4. Involucra al niño en plantear los límites. Hay algunos límites innegociables, sobre todo los relacionados con seguridad. Por ejemplo, dar la mano para cruzar la calle. Pero a partir de edades tempranas (5-8 años, aunque depende del niño), se les puede y debe involucrar en la toma de decisiones respecto a los límites. Se puede negociar y hacerles sentir parte importante de las decisiones con respecto a ellos. ¿Y cómo se hace eso? En resumidas cuentas hay una serie de pasos: 

– Habla de las necesidades y sentimientos del niño: no quiero acostarme a las 21h porque no tengo sueño a esa hora

– Habla de tus necesidades y sentimientos: tienes que dormir para poder tener energía al día siguiente, sino estás cansado y te cuesta mucho levantarte por la mañana para ir al cole

– Haced una lluvia de ideas sobre las posibles soluciones. Aunque suenen absurdas. Cuantas más ideas mejor. Anótalas en un papel. Dormir solo cuando tenga sueño, entre semana dormir a las 21h pero en fin de semana alargar hasta las 22h, el día que se despierte cansado dejarlo dormir en casa en vez de ir al cole, etc. 

– Decidid conjuntamente qué soluciones veis mejor: Entre semana puede acostarse a las 21:30h y el fin de semana podemos esperar despiertos a las 22h.

5. Plantea límites que no dependan del niño. Los límites efectivos son los que no dependen de si tu hijo quiere cooperar o no. No hagas preguntas que pueda contestar «no»

Ejemplo: no puedes obligar a tu hijo a sentarse en la silla del coche, pero puede elegir si quiere subirse él solo o lo sientas tú en él

Otro ejemplo: «Cariño, ¿te has cepillado los dientes» puede dar opción a responder no, y que tú le digas que debe cepillarlos y él te diga que no quiere. Es mejor que le digas «Cariño, ¿prefieres la pasta de dientes sabor a fresa o a menta»

6. Límites claros y concisos. Pocos límites pero muy claros. El límite debe decirle al niño qué se espera de él exactamente. Se le debe decir qué va a hacer y qué va a ocurrir después.

Ejemplo, “cada noche, después de cenar y antes de acostarte, debes haber lavado tus dientes 2 minutos”.  O en lugar de decir “no me hables mal” (¿qué es mal?). «No nos hablamos gritando y con palabras irrespetuosas». 

7. Usa lenguaje positivo. En lugar de plantear qué no puede hacer, plantea que sí puede hacer. 

Ejemplo: En lugar de “ahora no puedes ver la TV que es tarde” puedes decirle “La TV se puede ver por la tarde, por la noche podemos leer un libro”. 

8. Los límites deben coincidir con los valores familiares. Es decir, si a mí no me importa que mi hija quiera ponerse botas en pleno verano ¿por qué tendría que prohibírselo? Sin embargo, para otra familia puede ser totalmente inaceptable llevar botas en un día muy caluroso. Sin embargo, a mí no me parecería bien que Sofía saltase en el sofá (me parece peligroso y no quiero que se rompa), pero para otra familia, puede ser algo natural y no pasa nada. 

Te dejo unas preguntas que puedes hacerte para examinar los límites que tienes: 

¿Es realmente importante?
¿Es razonable?
¿Es claro y conciso como para que el niño lo entienda?
¿Deja claro al niño qué hacer y qué no?
¿Se mantienen en el tiempo?

crianza respetuosa limites y castigps

¿Los límites son lo mismo que los castigos?

No. Es cierto que en ocasiones, un límite implica que tu hijo deba dejar de hacer algo, pero no es algo impuesto por una autoridad incuestionable. El límite tiene en cuenta al niño y lo respeta. Es una indicación para ayudar al niño a adaptarse en el entorno en el que vive de manera segura. El castigo, sin embargo, es una consecuencia que impone el adulto a un comportamiento que él considera no adecuado. 

Ahora ya sabes la base de educar con límites, qué son y cómo construirlos. En artículos siguientes hablaremos de cómo aplicarlos y de qué hacer si nuestro hijo/a pone a prueba los límites.​

Silvia Polo

– Graduada en psicología con mención clínica por la Universidad de Barcelona.
– En continua formación en disciplinas positivas y pedagógicas alternativas.
Escritora del blog www.mamacontacones.com

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