Cómo educar sin premios

Cómo educar sin premios

Crianza respetuosa: evitar los premios

Si anteriormente hablamos de técnicas que podemos usar para evitar el castigo en la educación de nuestros hijos, hoy hablaremos de algunas herramientas que nos pueden ayudar a educar sin premios.

Alerta, no quiero decir que nunca reconozcamos un logro de nuestro hijos, pero sin darnos cuenta, les decimos constantemente «muy bien», «lo has hecho genial», etc. Con ello, lo que conseguimos es que acciones positivas que le salen espontáneamente, se conviertan en acciones contaminadas por la búsqueda del reconocimiento del premio.

Consejos para evitar educar con recompensas

1. No digas nada
No juzgues su trabajo aunque haya pintado la Capilla Sixtina. Bueno, si ha pintado la Capilla Sixtina, un reconocimiento está bien. Pero por norma general, es mejor no decir nada. No condicionar una buena conducta o una habilidad espontánea de tu hijo, para evitar que empiece a hacerla por una motivación externa.

¡No contaminemos conductas positivas que le nacen naturalmente!

2. Preguntar
Es una técnica que ya hemos usado para evitar los castigos, pero también es válida para evitar el «¡muy bien!» y otros reconocimientos. Sobre todo en caso de que nos pregunten «¿Te gusta?, ¿cómo lo he hecho?».

En lugar de alabar a tu hijo por un dibujo, pregúntale si lo ha pasado bien haciéndolo (das importancia al proceso en lugar de al resultado), qué es lo que más le gusta a él y si cree que hay algo que pueda mejorar (sentido de autocrítica), etc.

3. Describe acciones
Simplemente, describe su conducta. Con Sofía (mi hija) lo hago mucho el día que come «bien» (no tira la comida, no se la da al perro…), normalmente le digo «Estás comiendo tú sola», «no has tirado nada al suelo», etc. 

Clave para educar sin castigos ni recompensas

Y finalmente, un consejo para el día a día de la crianza respetuosa y la disciplina positiva: Mucha, mucha paciencia

Si queremos algo YA, el premio y el castigo son muy útiles. Conseguiremos cesar u obtener una conducta de inmediato. Pero, al menos yo con mis hijos, no quiero eso. Quiero que interioricen el por qué de las cosas, que reflexionen, que puedan tomar decisiones por ellos mismos. Y eso se consigue con tiempo y paciencia, a base de insistir y repetir, ser amable y dar ejemplo.

Es un proceso largo, no es inmediato. Y durante este proceso, te criticarán, por qué habrá personas que pensarán que educas sin límites, que lo estás malcriando. Pero ponte tapones y confía en tí mismo/a y en tu hijo.

Merecerá la pena.

educar sin premios

Silvia Polo
Graduada en psicología con mención clínica por la Universidad de Barcelona.
En continua formación en disciplinas positivas y pedagógicas alternativas.
Escritora del blog www.mamacontacones.com

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