La sombra de mis padres

Cómo nos influencian los arquetipos

Si te ha llamado la atención este título es porque muy probablemente consideres a uno de tus padres (o ambos) como responsables de cómo eres y sientes. Seguramente siempre estás en conflicto con él o ella. O, por otro lado, te preocupa proyectar tus miedos y limitaciones a tus hijos. 

En otros artículos, hablaremos de cómo evitar transferir valores o hábitos negativos a los más pequeños. Pero antes de pasar una generación, debemos entender qué nos ha traído hasta aquí y hasta qué punto estamos influenciados por los arquetipos.

Arquetipos 

Así pues, entendemos que de la misma forma que nos perturba aquello que le podamos transmitir a nuestros hijos, lícitamente afirmamos que podemos haber sido el recipiente de los valores, hábitos y expectativas inconscientes de nuestros padres, y estos a su vez de los suyos y así sucesivamente.

El psiquiatra y psicoanalista C.G. Jung introdujo una idea sobre el “lugar” donde almacenamos toda esta información heredada: el inconsciente colectivo. Según el autor, el inconsciente puede dividirse entre aquellos procesos individuales (inconsciente personal), y las ideas, instintos e impulsos naturales compartidos por una gran parte de la sociedad (inconsciente colectivo).

Todos los elementos que configuran esta parte de la psique, los llamó arquetipos. Para comprender mejor a qué se refiere Jung, vamos a poner un ejemplo: el arquetipo de maternidad es aquel que define, de manera inconsciente, cómo funciona una madre y qué rol debe adoptar. 

Otro ejemplo serían los arquetipos femeninos y masculinos. Aquellas variables que, aún a día de hoy, se rigen por un rol de género concreto: mujer emocional, empática, paciente, buena madre… Hombre fuerte, responsable, valiente, racional, poderoso, no se deja llevar por sus sentimientos…

El poder de la información heredada

Aunque queramos creer que los ejemplos expuestos están obsoletos, nada más lejos de la realidad. 

Estás ideas no solo se transmiten verbalmente y de forma directa, sino que son interiorizadas sin querer por observación de las costumbres de nuestros padres cuando somos pequeños.

Una gran parte de la comunicación entre padres e hijos es de carácter no verbal. Todos los mensajes subliminales transferidos de padres a hijos son percibidos por el inconsciente del niño, quien se formará una impresión bastante ajustada de la personalidad de sus padres. 

Un ejemplo de estos mensajes encubiertos sería ver como tus padres juzgan a otros por ser demasiado permisivos o rígidos; o escuchar como llaman mal educado al niño que se ha levantado de la mesa; o percibir el gesto de indiferencia en el rostro de tus padres cuando recibe una sorpresa. 

Cómo saber si los arquetipos me influencian

Antes de todo, he de decirte que tan malo es dejarse llevar por los arquetipos y vernos viviendo una vida que no es nuestra, como rechazarlos.

Aquellas ideas que hemos ido adoptando forman parte también de nuestra personalidad. Negarlas, sería repudiar una parte de nosotros y eso puede producir estados de neurosis. Sin hablar de las continuas confrontaciones con el progenitor con el cual nos vemos reflejados inconscientemente.

Es preciso que, como adultos, aprendamos a comprender las casuísticas de nuestros padres. Desprendernos de nuestro egocentrismo y entender que ellos, más allá de ser nuestros padres, son personas individuales que han vivido una vida antes de ti.
Hombre y mujeres, que al igual que tú, han vivido unas experiencias las cuales los han configurado como la persona que son a día de hoy.

Desprenderse de esta perspectiva infantil y del rol del hijo o hija, es el auténtico acto de empatía y el inicio hacia nuestra individualización.

Arquetipos

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