10 errores más frecuentes en una entrevista de trabajo

Hoy en día no hay excusa para prepararse bien una entrevista. Internet está sobresaturado de artículos relacionados: cómo hacer una entrevista de trabajo, qué decir, cuales son las preguntas, cómo afrontarla, cómo prepararla, cómo vestirse…

 

En este artículo no quiero darte consejos teóricos e idílicos de cómo hacer una entrevista personal, ya sea de trabajo, universidad o incluso un casting.
Desde mis conocimientos y pasión como psicóloga, voy a hablar de mi experiencia en recursos humanos después de realizar más de 1000 entrevistas y 70 procesos de selección masiva. Hoy hablaré de los 10 errores más frecuentes en una entrevista de trabajo que me he encontrado.

Cómo hacer una entrevista de trabajo

Evidentemente es necesario estudiar un poco antes de hacer frente a una entrevista que sea importante para ti. Puedes buscar consejos que te ayuden a expresarte, estudiar cómo se suelen estructurar las entrevistas, qué dinámicas se suelen hacer, estudiar la empresa, qué posiciones buscan, qué skills (o competencias) valoran…

 

Pero siendo sincera, de nada sirve que busques “cómo responder a las preguntas” o “qué debo decir en una entrevista” porque cualquier cosa que intentes imitar de lo que has leído en el «candidato perfecto», tendrá un poder de atracción enorme para bloqueos e incongruencias que, sin duda, activarán las alarmas del reclutador.

 

Así pues, en un intento de alejarnos de consejos generalistas y vacíos, quiero compartir contigo los 10 errores más típicos que me he encontrado en las entrevistas de trabajo. Con el objetivo de que puedas configurar la entrevista que mejor te defina.

10 errores más frecuentes entrevista trabajo

Los 10 errores más frecuentes en una entrevista de trabajo

1. La primera impresión cuenta: por mucho que se quiera sacar importancia a lo superficial, la realidad es que la primera impresión tiene un papel fundamental.
Circula un video por internet en el que comparan la impresión que genera un hombre bien vestido con el mismo hombre vestido de forma más andrajosa. La realidad es que al hombre con traje tiene más números que le den dinero por la calle que el otro.
Cuida tu imagen y ponla acorde con la situación. No te pases de formal pero no peques de querer ir casual y moderno/a.

 

2. ¡No te definas con palabras que no conoces!: tienes que estar seguro/a de cómo te defines, hasta el punto que puedas explicar una anécdota real de esa característica. Si encuentras un entrevistador que se lo quiera pasar bien, muy probablemente te pedirá un ejemplo de aquellas situaciones que te hacen tan especial.

Por ejemplo: Si dices que eres resolutivo/a, estate preparado/a para explicar cómo solucionaste aquella vez que te olvidaste las llaves, no había nadie en casa y no tenías batería en el móvil.

 

3. Se coherente: no puedes decir que eres responsable y llegar tarde, por ejemplo. O decir que estabas muy implicado en tu anterior empresa y no saber que ha salido a bolsa; o decir que eres familiar cuando hace 5 años que no has vuelto a tu casa a ver a tu familia.

Mantén la coherencia en tu discurso, evitarás encender alarmas que te pueden llevar a un interrogatorio de tercer grado.

 

4. Se sincero/a: más allá de la bondad, te interesa la sinceridad por tres razones: 1. Permitirás que el entrevistador/a pueda hacer bien su trabajo de decidir tu entrada o tu puesto; 2: Si se lo permites, quizás te ahorres entrar en una empresa que no es para ti (acuérdate, él/ella es la única persona que sabe lo que hay dentro y si puede encajar contigo); 3: En cualquier momento, un buen entrevistador sabrá sonsacarte la información que escondes o obvias sin que te enteres.
Se valora más la sinceridad de buenas a primeras una mentira.

 

5. No entres en valoraciones personales: evita comentarios que te posicionen en un extremo político o social. Está muy bien que quieras defender tus ideas a capa y espada, pero recuerda que no estás ahí para eso (o quizás sí, depende del puesto).

Además, no debes olvidar que quien valora tu entrada es una persona con sus ideales y valores que no conoces, y ponerla a la defensiva es una muy mala estrategia.

 

6. Evita el rol de víctima: A menudo me he encontrado con discursos victimistas en los extremos de la franja de edad activa. Por un lado, muchos jóvenes me han dicho “que las empresas no dan oportunidades a jóvenes sin experiencia”. Un frase algo paradójica si el contexto es una entrevista que te ofrece un puesto de trabajo…
Y por otro lado, la mayoría, y por no decir el 100%, de las personas que se acercan a la edad de la jubilación, no solo utilizan la misma frase que los jóvenes cambiando el término por “mayores” y quitando el “sin experiencia”, sino que además llegan con la frase “sé que soy mayor para generar interés en las empresas pero…” como título del discurso. A lo que me lleva al siguiente punto…

 

7. Sinceridad ante todo pero ¡No tires piedras a tu tejado!: con esto lo que quiero decir es que evidentemente hay que ser sincero/a, y igual que se habla de habilidades, debemos estar dispuestos a hablar de nuestros aspectos a desarrollar. Pero, no puedes recalcar con luces de neón algo que para ti es negativo. Dale la vuelta a tu discurso, y haz de tus debilidades, fortalezas.

 

8. Responde de forma diplomática y cortés: ves con cuidado con la reactividad en tus respuestas. Algunas preguntas pueden tener la intención de provocar en ti una reacción, pero otras la reactividad sólo te la provoca a ti.
Por ejemplo: si ante un horario partido te preguntan cómo lo combinarías con tus 3 hijos, no puedes responder: “esto es un sesgo machista, ¿si fuera un hombre me lo preguntarías?”.
Ante todo, responde de forma cortés y no olvides cuál es el propósito que te lleva a estar en esta situación.

 

9. El móvil en modo avión: Sí, el futuro es de la tecnología, pero no sabes qué le pasa por la cabeza al entrevistador cuando un móvil suena o se oye la vibración… En primer lugar, por muy open mind que sea, pensará que no eres capaz de poner el foco por unos minutos.
Además, normalmente cuando se escucha el móvil vibrar en el bolso o en el pantalón, nos quedamos bloqueados por unos segundos, llegando incluso a perder el hilo de la conversación. Es automático.

 

10. Cíñete a lo que te preguntan: una vez hice una entrevista a una chica que comentó ser madre soltera. Ante mi pregunta de si había sido decisión personal, no solo me explicó quién era el padre, sino también el desliz que tuvieron con el método anticonceptivo. Evidentemente, no saqué ninguna lectura negativa de su vida, no estaba ahí para valorarla, pero perdió un tiempo muy valioso que podría haber dedicado a cuestiones de interés común.

Qué tener en cuenta en una entrevista

Recuerda que el entrevistador/a no es tu enemigo ni la persona que debas impresionar para casarse contigo o darte su herencia. La función de la persona de selección es conocer la empresa y conocerte a ti para garantizar que se dee la colaboración ideal, así que te aconsejo que seas tú. Ya que, tarde o temprano todo cae por su propio peso.

 

En un mundo idílico, los entrevistadores deberían ser objetivos, conocer perfectamente los valores de la empresa y ser capaces de sacar la información que necesitan del candidato en unos minutos. La realidad es que hay muchas empresas que no saben comunicar -o directamente desconocen- sus valores, y que tu entrada depende de una persona, no de una máquina que simplemente tome decisiones lógicas y frías.

 

Así pues, teniendo en cuenta estos 10 errores comunes frecuentes e inconscientes en una entrevista de trabajo, saca partido de tus habilidades como ser social, afronta la entrevista como un reto personal y no profesional, y ¡Disfruta!. 

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